No diga crisis, diga estafa


Propone Mark Taibbi en Cleptopía que a la crisis la llamemos por su verdadero nombre: estafa. Que dejemos de ver la crisis como un problema económico o financiero, y empecemos a tratarlo en términos penales, policiales. 

Que no hablemos ni siquiera de banqueros e inversores codiciosos, sino de banqueros e inversores criminales. Y que no digamos que somos víctimas de la crisis, sino de un robo.

Hago la prueba: cojo varias frases habituales y les aplico el cambio semántico. En vez de “Es la peor crisis en décadas”, lo dejo en “Es la peor estafa en décadas”.

En lugar de “La crisis obliga a medidas dolorosas”, “La estafa obliga a medidas dolorosas”. Y no digo “La crisis exige reformas”, sino “La estafa exige reformas”. Incluso al “contrato de crisis” que se avecina lo llamo “contrato de estafa”. Pues sí que se ven las cosas de otra manera con el método Taibbi. Con más rabia.

Lo que propone el libro no es un capricho: Taibbi analiza al detalle el origen de la crisis y demuestra cómo el mundo financiero y la política económica mundial cayeron en manos de una clase delincuente que buscaba forrarse al precio que fuese, aunque ese precio incluyese hundir la economía mundial. 

Su denuncia de los manejos de Goldman Sachs (esa cantera de dirigentes para Estados Unidos y Europa) es como para presentarse en comisaría con un ejemplar del libro.

No es el único cambio de vocabulario que propone: Taibbi escribe sin guardar las formas, como su furia le dicta, y en vez de decir “el banquero Lloyd Blankfein” prefiere escribir “el gilipollas Blankfein”; o en vez de referirse a Greenspan como “el ex presidente de la Reserva Federal” lo identifica como “el mayor capullo del universo”. 

Suena a desahogo sin más, pero hagan la prueba de llamar a su antojo a algunos dirigentes y financieros de este lado del Atlántico, y verán como tampoco es lo mismo.

Cleptopía describe un mundo financiero asimilable a la mafia y el narcotráfico, con gobernantes al servicio del crimen que hicieron de Estados Unidos, y por extensión del resto del mundo, un paraíso para ladrones: una cleptopía.

Autor: Isaac Rosa

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