El tribunal de la venganza


El llamado Tribunal Supremo ha perdido hoy toda dignidad institucional tras el fallo contra Baltasar Garzón por las escuchas del caso Gurtel que le han llevado a la inhabilitación por once años, lo que es suficiente como para apartarlo definitivamente de la judicatura. 

Le estaban esperando en tres procesos, todos inventados, para aplastar a este juez atípico que ha dado la vuelta a la jurisdicción internacional en la persecución de los delitos de genocidio lo que permitió la persecución de Pinochet o laJunta Militar argentina, que investigó los casos del GAL, o puso a la organización terrorista ETA contra las cuerdas, así como a su aparato político.

Lo estaban esperando. Magistrados como Luciano Varela o Manuel Marchena acumulaban una inquina especial contra Garzón y nunca debieron formar parte del tribunal.

Está claro que ha sido una venganza institucional y personal y no un fallo jurídico, aunque los monaguillos de la derecha más reaccionaria hoy celebran con champán el fallo diciendo que ellos siempre respetan y acatan las decisiones judiciales. 

Ponen cara de no haber roto un plato, y apartan definitivamente al que investigó la trama de corrupción más grave de la reciente historia de España, el llamado caso Gurtel que afecta de lleno al PP en su núcleo pero que ahora nos gobierna a todos los niveles. A todos, el judicial, también.

No ha habido fallo jurídico. Ha habido un proceso "ad hominen" para anular a un hombre independiente, que se ha atrevido a remover la memoria histórica para abrir cauces a la revisión del genocidio perpetrado por el franquismo durante la guerra y tras la misma. 

Tampoco se lo perdonan, y daban igual los argumentos esgrimidos por las víctimas o el propio Garzón o el fiscal. La sentencia, igual que las otras que vendrán, están falladas de antemano en un alarde prevaricador que ofende a cualquier conciencia jurídica.

La derecha hoy brinda y jesuíticamente simula su acatamiento de la justicia, de la justicia que le interesa, claro está.

Como ha dicho Carlos Jiménez Villarejo, exfiscal contra la corrupción, este fallo es producto de "una casta al servicio de la venganza". Y avergüenza que esta mafia se llame "Tribunal" y "Supremo".

Malos tiempos para la Justicia.

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